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El proceso
decisional
A partir de la premisa de que el
individuo inserto en una sociedad debe regular, normar y regir su
comportamiento, no solo mediante el sentido común sino también con reglas que
posibilitan interacciones sociales que apelan a una sana convivencia, que a
continuación se resumen cinco reglas de comportamiento que han estado
presentes, de una forma u otra forma, en la historia de la humanidad para que
seas capaz de dar resolución a un problema hipotético planteado.
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Desarrollo de las
habilidades para la toma de decisiones en el trabajo colaborativo
Ello es así porque se busca que el
alumno someta a juicio las circunstancias imperantes en dicha problemática y
que en ellas vea la posibilidad de dar una solución efectiva mediante el uso de
las reglas anteriormente vistas. Bien pensado, la puesta en práctica de dichas
reglas de comportamiento, apela el desarrollo de las aptitudes pragmáticas que
deben poseerse en todo momento que implique una toma de decisiones.
Evidentemente, el “dilema del preso”
puede ser pensado y jugado por dos jugadores que asuman los roles ya sugeridos.
El intercambio de roles estaría posibilitando la adquisición de experiencias y
distintos juicios para afrontar una misma situación que plantea distintos
escenarios de resolución.
Bajo estas circunstancias, debe
entenderse que el “dilema del proceso” está rodeado de un contexto donde están
implícitos o explícitos algunos códigos de conducta personal o universal. Dados
los tres escenarios de resolución posibles, el juego permitirá ver cuál
estrategia empleará cada uno de los jugadores y con ello, cada jugador pondrá a
prueba, ya sea su capacidad de cooperación o de predilección por la actitud
egoísta donde sólo el “yo” prevalece para vencer.
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Toma de decisiones
en la vida cotidiana
Mediante la aplicación de las cinco
reglas de comportamiento y de los tres escenarios de resolución planteados en
el juego paradigmático “el dilema del preso”, elaborarás un plan de vida para
la elección de tu carrera profesional.
Habiendo llegado a este punto, donde
se pugna por poner en práctica lo anteriormente expuesto, vale la pena hacer el
ejercicio de introspección personal donde se conteste a la siguiente pregunta:
¿bajo cuál o cuáles reglas de comportamiento uno debe regirse para laborarse un
camino que lleve a la elección de una carrera profesional?
Esta pregunta nos lleva a lo siguiente
¿En qué momento la toma de decisiones en la vida cotidiana debe apelar a un sentido
meramente personal dejando con ellos de lado, desechando
o incluso pisoteando el legitimo derecho de los demás?
Si bien estamos hablando de
abstracciones cuando tocamos el tema de las reglas de comportamiento, en la
realidad dichas abstracciones cobran vida en lo concreto que es esto que
llamamos convivencia. Estamos ciertos que el ser humano es mayo mente egoísta y
solo se ve en el espejo sí mismo; mas s una sociedad de consumo donde a cada
instante nos ponen a elegir, optar y escoger.












